Científicos argentinos trabajan para reutilizar los desechos de la industria lechera

Buscan aprovechar el remanente de la producción de quesos como materia prima para la obtención de bioetanol. Además, realizarán pruebas sobre las capacidades probióticas en animales, particularmente en pollos, como suplemento alimenticio.
La escasez de combustibles fósiles, como la nafta y el gasoil, promueve que investigadores de todo el mundo trabajen en energías alternativas. Y muchos aprovechan que al concluir los procesos de producción de la industria alimenticia se generan desechos que aún mantienen sustancias que pueden ser recuperadas y reutilizadas para la generación de otros productos, reduciendo la tasa de descarte y el impacto ambiental, ya que se trata de sustancias contaminantes.

En ese sentido, un equipo de profesionales del Conicet de La Plata desarrolla un proyecto que tiene como objetivo utilizar los desechos de la industria láctea, como los de la producción de quesos, y transformarlo en biocombustibles. En tanto, investigan si puede ser utilizado como suplemento dietario para pollos.
El proyecto “Valorización del lactosuero para producción de concentrado proteico, bioetanol y biomasa probiótica” fue presentado por el investigador Martín Rumbo, según informó el organismo científico,

De esta forma, se busca reutilizar el remanente de la producción de quesos, como materia prima para la obtención de bioetanol –de potencial uso como combustible ecológico–, proteínas y levaduras probióticas, gracias a las propiedades de la levadura Kluyveromyces marxianus, de excelente capacidad para ser empleada en la fermentación del suero.
“Algunas de sus cepas alcanzan una eficiencia mayor al 90% en la transformación de lactosa en bioetanol. Así mantiene sus propiedades probióticas: en las pruebas in vitro vimos que tiene la capacidad de sobrevivir al paso por el tracto gastrointestinal y de modular la respuesta inmune innata del epitelio intestinal. El excedente de biomasa de levadura obtenido puede ser potencialmente comercializado como probiótico”, explicaron desde el Conicet en un comunicado.

Los desechos de la industria láctea podrían servir como suplementos dietarios para la industria avícola. La próxima etapa del proyecto –que recibió un subsidio de $40 millones por parte del gobierno nacional– consiste en el aumento de la escala productiva para obtener mayor cantidad de levaduras a partir del lactosuero.

En tanto, los investigadores realizarán pruebas sobre las capacidades probióticas en modelos de laboratorio y también en animales de producción, particularmente en pollos, como suplemento alimenticio para las primeras semanas de edad.
En general, en pollos de cría se están usando como promotores de crecimiento muchos antibióticos que cambian la ecología intestinal y, si bien favorecen el uso de la energía de los alimentos para crecimiento, generan mucha resistencia a esos antibióticos sin tratar infecciones específicas. Lo que proponemos es estudiar la capacidad antiinflamatoria de nuestra levadura para reemplazar con ella el uso de los antibióticos como promotores de crecimiento”, comentó Rumbo.

Del proyecto participan expertos del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca-Conicet-UNLP), el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (Cindefi-Conicet-UNLP) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA-Castelar).

FUENTE : TN Ambiente
Imagen : CONICET
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